15.03.2015 12:21 - in: El equipo S

      Héroes del Westfalenstadion

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      Una final en Berlín en el horizonte, una eliminatoria a superar contra un equipo local empujado por su caliente público del Signal Iduna Park y luchadores bianconeri en el campo: es el escenario que espera el miércoles por la noche pero también fue el de la semifinal del Mundial 2006.

      En el estadio más caliente de Alemania, se puede ganar y pasar de ronda. Lo demostraron los héroes del Mundial 2006, Buffon, Pirlo y Barzagli, junto al actual técnico de la Primavera bianconera, Fabio Grosso.

      No es difícil pensar que en las horas previas al pitido inicial del #BVBJuve, sean precisamente ellos los jugadores que “señalen el camino” a los más jóvenes, contándoles cómo superar el factor ambiental y los cánticos del “Muro” de Dortmund. Y de cómo se puede salir de allí con la cabeza alta.

      Efectivamente el Alemania-Italia, semifinal del Mundial 2006, se disputó en el Westfalenstadion de Dortmund, el estadio con más capacidad del país, que este miércoles albergará el choque de vuelta de octavos de final de la Champions entre el Borussia y los chicos de Allegri. Ningún estadio tiene un fondo parecido en Europa: la Südtribune, con 24.000 asientos, aunque suelen estar todos de pie.

      Aquel 4 de julio de 2006, el recinto acababa de cambiar su nombre al actual Signal Iduna Park. Una potente selección alemana quiere derrotar a Italia para llegar a la final de “su” Mundial. En Dortmund, llevan 9 años sin perder y ahí está fijada la penúltima ronda.

      El ex técnico bianconero Lippi (13 títulos en sus 8 temporadas bajo la Mole) decide alinear a Buffon (que ganará el título de mejor portero del Mundial); los juventinos Zambrotta y Cannavaro (futuro Balón de Oro, que se recupera a tiempo de sus molestias en la espalda) Materazzi y el futuro bianconero Fabio Grosso (que jugará 3 años tras el Mundial entre Inter y Lyon antes de llegar a la Juve, donde ahora es el técnico del segundo equipo).

      En mediocampo, los romanistas Perrotta y Totti, además de Andrea Pirlo (en el Milan y próximamente en la Juventus); Gattuso y uno de los ídolos de los aficionados juventinos en la derecha, Mauro Germán Camoranesi. En ataque, Toni, que se enfundará la camiseta bianconera en enero de 2011 durante 14 partidos.

      En el banquillo se sientan Barzagli (entonces en el Palermo), Del Piero (uno de los héroes de ese partido), Vincenzo Iaquinta (que llegará a Turín en 2007) y los ex bianconeri Angelo Peruzzi y Filippo Inzaghi. 

      En Alemania juegan Lehmann; Friedrich, Mertesacker, Metzelder, Lahm; Schneider, Ballack, Kehl; Borowski (en lugar de Schweinsteiger); Klose y Podolski.

      La primera ocasión es azzurra, de Totti de falta. Por las bandas, Grosso y Camoranesi causan pánico a la defensa teutona. Podolski se da cuenta rápido que ese día Cannavaro es insuperable. Italia domina el mediocampo y cuando recupera la pelota, intenta lanzar rápidamente en vertical, sobre todo gracias a Pirlo. La única ocasión real del equipo local llega en el 34’, cuando Schneider remata alto un pase de Klose. El Westfalenstadion, durante el primer tiempo de Alemania-Italia, está más silencioso que de costumbre.

      Al comienzo de la reanudación aprieta Alemania y Buffon tiene que intervenir ante Klose (50’) y Podolski (62’). Pero Italia mejora y el partido se convierte en una ida y vuelta, donde nadie quiere llegar a la prórroga.

      Entran Schweinsteiger y Odonkor y también Gilardino en lugar de Toni. Llegan ocasiones para Ballack y Perrotta antes de que los 90 minutos acaben en empate.

      En la prórroga, Iaquinta entra por Camoranesi. En un minuto, llega un disparo al palo de Gilardino y otro al larguero de Zambrotta. Lippi ve posible evitar los penaltis y mete también a Pinturicchio. Los alemanes notan el cansancio de la prórroga jugada también ante Argentina pero Podolski tiene dos ocasiones. En la segunda, un gigantesco Buffon impide el gol.

      Y de forma improvisada, el equilibrio se rompe. Pirlo combina con Fabio Grosso, que se inventa la más inverosímil de las vaselinas: bate a Lehmann y corre, corre y grita como hizo en su día otro gran bianconero como Tardelli tras otro épico Italia-Alemania.   

      Poco después llegaría el golpe de gracia para los alemanes. Corta Cannavaro, Gilardino lanza a Del Piero sólo ante Lehmann y disparo a la escuadra para certificar el pase a la final.

      Los más de 600,000 italianos en Alemania están de fiesta, y con ellos un país entero. El resto es historia. 

      La misma que queremos seguir escribiendo el miércoles, gracias también a los héroes bianconeri de aquel Mundial.

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