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Turin

Cultura y diversión, arte e historia, vida frenética, pero también un oasis de relax. Turín tiene todo esto y difícilmente quien tenga ocasión de visitar la ciudad no quedará encantado.

La ciudad ha descubierto su vocación turística recientemente, exactamente después de las Olimpiadas de Invierno de 2006, pero ha sabido aprovechar sus encantos.

Sus orígenes se remontan al castro construido durante las guerras gálicas de Julio César, concretamente a la colonia Julia Augusta Taurinorum, de la cual proviene el nombre moderno. Turín fue la primera capital de Italia, desde 1861 hasta 1865, y es uno de los mayores centros universitarios, culturales, turísticos y científicos del país.

Una paseo por el parque de Valentino, remontando el Po, el río más largo de Italia y que atraviesa la ciudad, una visita al Museo Egipcio, el segundo del mundo en importancia solo por detrás del de El Cairo, una visita al Palazzo Reale y al Palazzo Madama, para empaparse de la historia de los Saboya... Son solo algunos detalles que descubrir de las muchas maravillas de la ciudad.

Tampoco hay que dejar de ver la Mole Antonelliana, símbolo de Turín, sede del Museo Nazionale del Cinema , la Catedral San Giovanni Battista, obra maestra del Renacimiento donde está custodiada la “Sacra Sindone”, la Galleria Sabauda, el Palazzo Carignano, sede de la Cámara de diputados del Parlamento italiano. Y después, en las afueras de la ciudad, "le residenze sabaude", nombradas Patrimonio de la humanidad por la UNESCO: la Palazzina di Caccia di Stupinigi, los castillos de Aglié, de Racconigi, de Rivoli y de Moncalieri, la Villa della Regina y, sobretodo, la Reggia di Venaria, una “pequeña Versailles”, capaz de dejar a cualquiera con la boca abierta.