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Descubriendo a las Boca Legends

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Descubriendo a las Boca Legends
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Descubriendo a las Boca Legends

Yokohama, Japón, diciembre de 2003. Un portero con el número 1 y el nombre ‘Pato’ en la espalda, se dirige a su portería para neutralizar los penaltis de especialistas del calibre de Andrea Pirlo y Rui Costa.

Se juega la Copa Intercontinental, y el equipo que gane el duelo entre el Milan de Ancelotti y el Boca Juniors de Carlos Bianchi se proclamará campeón del mundo. Las esperanzas de millones de argentinos, pegados al televisor, están en las manos de ese hombre que, solitario, se dirige hacia aquellos tres palos blancos, al final del campo.

Ese hombre se llama Roberto Abbondanzieri, conocido como ‘El Pato’, y es uno de los mejores parapenaltis de la historia del fútbol. Las esperanzas del pueblo xeneize están en buenas manos.

Los jugadores estaban, como de costumbre, abrazados en el centro del campo. En el estadio reinaba el silencio más absoluto. Golpea Pirlo, fuerte y a un lado, al izquierdo, pero El Pato no se deja engañar y se estira. La para. La manda fuera. El Boca se pone 1-0, porque justo después Schiavi no falla.

La lotería continúa: Rui Costa la mete, Battaglia falla, de la misma forma que el Maestro. 1-1.

Le toca a Clarence Seedorf y a Alessandro Costacurta: el primero es hipnotizado, como se dice a menudo en estos casos, y dispara alto, demasiado alto. Abbondanzieri juega con los rivales también desde el punto de vista psicológico: les pica, les habla antes del tiro, se mueve nervioso y transmite inquietud al futbolista. También esto forma parte de la experiencia. El segundo penalti le toca a Costacurta, que cae en la trampa: disparo centrado y el Pato no tiene ni que tirarse para parar.

Boca gana la Copa Intercontinental.

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Abbondanzieri Roberto, legendario arquero zurdo de grandes reflejos, fue el décimo mejor portero del Siglo XXI según la IFFHS (¿adivináis quién es el primero?). El Pato estará en el campo el martes para la UNESCO Cup, protegiendo la portería de ese Boca Juniors del que ha honrado la camiseta durante una década – desde 1996 hasta 2006 – y con el cual, aquella noche de diciembre de 2003, llegó a lo más alto.

Junto a él estaban dos señores que, después de los errores de Seedorf y Costacurta, se encargaron de los penaltis y no fallaron: el ex jugador del Venezia Matias Donnet (que marcó en aquella final de la Intercontinental el gol decisivo para ir a los penaltis, respondiendo al tanto de Tomasson) y Alfredo Raúl Cascini, pasaporte italiano y corazón gialloblu, mediocentro defensivo y uno de los pilares de la segunda era ‘Bianchi’ como entrenador de los Xeneizes.

La primera había terminado con la épica victoria de la Copa Intercontinental en el año 2000 (la segunda para Boca tras la alzada en 1977), cuyo indiscutible héroe fue otro gran protagonista de la UNESCO Cup, Martín Palermo.

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El legendario delantero argentino demolió al Real Madrid de Roberto Carlos, Figo y Raúl en apenas seis minutos. Fueron los que necesitó para marcar el doblete decisivo para el 2-1 final, que proclamó a los chicos de Bianchi campeones del mundo. En seis minutos, decíamos, se vio todo el repertorio del delantero, máximo goleador de todos los tiempos de Boca Juniors y ganador del Balón de Oro Sudamericano en 1998: carrera, anticipación y gol de potencia en el primero, contragolpe fulminante y zurdazo en el segundo. Un repertorio que estará en la vitrina, pese a los años pasados, el martes por la noche en el Juventus Stadium.

De nada valió el gol ‘a lo Roberto Carlos’, otro zurdo implacable, en aquel partido: para adjudicarse la tercera Copa Intercontinental los blancos tuvieron que esperar otros dos años.

Con Martín Palermo – alguien que fue capaz de hacer un gol de cabeza desde 38 metros – en el campo en Tokio contra el Madrid estaban también el colombiano Mauricio Serna, que estará el martes en el Stadium, y Matellan Anibal, quien en 2001 consiguió llevar con la camiseta de Boca la Copa Libertadores a la Bombonera. El Chincho, que durante su carrera pisó los terrenos de juego de Colombia, Argentina y México y formó parte tres veces del Equipo Ideal de América, estará acompañado en el centro del campo el martes por Diego Sebastián Cagna, viejo conocido del fútbol europeo (dos años en el Villareal, entre 2000 y 2002) y ganador de la Confederations Cup del 1992 en Riyad con la Selección Argentina en el que marcó (3-1 el resultado final) también el legendario Caniggia. Otro al que podremos ver.

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El hijo del viento, con aspecto de estrella del rock y muy delgado, fue el jugador que condenó a Italia en el Mundial del 90 con un cabezazo que batió a Zenga. Extremo de talento y gran clase, creció futbolísticamente y comenzó su carrera como profesional (paradójicamente) en el máximo rival de Boca, River Plate, con el que ganó el campeonato, la Libertadores y la Intercontinental en 1986.

Muy veloz, gran amigo de Maradona, en Italia jugó en el Verona pero triunfó en el Atalanta, convirtiéndose al instante en un ídolo de los aficionados de la Dea, llevando a los nerazzurri a los cuartos de final de la Copa UEFA.

Seguirían la Roma, una larga sanción, el Benfica y una vida vivida siempre con el pie en el acelerador, hasta el regreso a Argentina al lado de Maradona en las filas de Boca, una de las últimas etapas de su carrera y que finalizaría primero en Escocia y en Catar.

Los aficionados que vayan al estadio podrán admirar de nuevo la larga cabellera rubia – que le hizo perderse el Mundial de Francia 98 debido al enfrentamiento con Daniel Passarella – y los regates infernales, quizá formando pareja con otro mito de la delantera xeneize, Antonio Barijho. Otro que ha ganado todo con Boca y que ha pisado en su carrera tanto los inmaculados terrenos de juego europeos como aquellos llenos de polvo de la periferia argentina.

Otros protagonistas del partidazo del martes serán Diego Soñora, al que volveréis a ver hacer de nexo entre la defensa y el centro del campo como hizo durante su carrera en el norte y el sur de América; Fernando Ortiz, que debutó como profesional con Boca en 1998 y es muy conocido por los aficionados argentinos por sus experiencias con Racing, Banfield Estudiantes y San Lorenzo; otro reducto de la Libertadores del 2003, Cesar Lapaglia y un nombre que suscitará muchos recuerdos entre los más ávidos consumidores de fútbol italiano: Andres Guglielminpietro, conocido como ‘Guly’, que se fue a Boca Juniors al terminar su experiencia italiana con las camisetas de los dos equipos de Milán y del Bologna.

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Con nombres así, la segunda edición de la UNESCO Cup será un verdadero espectáculo. Edgar, Pavel, David… ¡pero también El Pato, Martín Palermo, Caniggia os esperan en el Juventus Stadium!

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