01.02.2019 10:00 - en Serie A S

      Dos grandes días contra el Parma

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      1995 y 2008: dos estadios diferentes, dos partidos para recordar

      Afortunado aquel que estuvo presente en estos dos partidos. Realmente inolvidables porque ambos inauguraron una era. Dos estadios distintos en una única ciudad, Delle Alpi y el Stadium. Y en ambas ocasiones el significado del Juventus-Parma fue más allá de los 90 minutos... y en los dos partidos, la Signora vivió la fiesta de la misma forma, marcando 4 goles.

      EL SCUDETTO 1995

      Antepenúltima jornada de campeonato. El Juventus-Parma es en ese año un duelo infinito. Los dos equipos pelean en tres frentes: campeonato, Coppa Italia y Copa de la UEFA. El domingo 21 de mayo de 1995 es un día especial. A los bianconeri les basta un empate para volver a llevar a Turín un título que falta desde 1986. Y el equipo de Lippi hace la enésima obra maestra de un año en el que ha demostrado en varias ocasiones ser el absoluto dominador.

      A los 11 minutos, Ravanelli abre el marcador con un zurdazo ante el cual nada puede hacer Bucci. Poco después llega el 2-0, con una magia previa de Roberto Baggio. En su última aparición como bianconero, celebra su partido 200 con una asistencia de tacón que allana el camino al gol de Deschamps. En la segunda mitad, Vialli y Ravanelli en apenas 4 minutos desatan una fiesta que ya era incontenible. Significativo el mensaje de aquel día: “Bentornato a casa, figliolo” (“Bienvenido de vuelta a casa, hijo”), dedicado al Scudetto. Pero sólo era el punto de partida: a partir de ahí el crecimiento será continuo en Italia y en Europa, hasta llegar a la Copa Intercontinental ganada en Tokio.

      2008, EL DEBUT

      La afición bianconera se dirige emocionada al Stadium para el primer partido del campeonato 2011-12. En los ojos y en el corazón permanecen las imágenes de la ceremonia de inauguración, que había tenido lugar tres días antes. Una inmersión profunda en la “juventinità” como nunca antes se había producido. El descubrimiento de la  nueva casa viene acompañado por la curiosidad ante el nuevo equipo de Antonio Conte, no sin cierta preocupación por las actuaciones del verano. Pero lo que se vio en el Juventus-Parma bastó para convencer a los escépticos. Aunque también es cierto que esos 90 minutos no podían hacer sospechar que ese equipo sería capaz de alzar el Scudetto sin perder ningún partido.

      El primer e histórico gol lo fabricaron dos nuevos fichajes: asistencia milimétrica de Pirlo y llegada perfecta de Lichtsteiner: 1-0. En la reanudación la Juve se desata: Pepe finaliza un contragolpe, Vidal, que había entrado desde el banquillo sustituyendo a Del Piero, marcaba en su debut. Y, para terminar, Marchisio, con un toque sin dejarla caer transformaba la enésima intuición del Maestro Andrea, un gol deslumbrante. Hasta el gol del honor del Parma tuvo algo de bianconero, ya que fue obra de Giovinco.

      Más de uno pensaría en esa cálida jornada de septiembre que el scudetto sería posible si se diera continuidad a actuaciones como esa. Pero ni siquiera el más soñador era siquiera capaz de aventurar que llegarían 7 consecutivos.

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